En la Residencia Matacàs la soledad se va a acabar

Las personas somos animales sociales. Por ello que a lo largo de las diferentes etapas de la vida estamos acompañados de gente: Cuando somos pequeños, en la adolescencia, en la edad madura y adulta…

Pero, ¿qué sucede cuando llegamos a la tercera y cuarta edad?

Dejamos de trabajar y por norma general dejamos de tener personas a cargo, ya sean hijos o padres. Si bien es verdad que los abuelos cada vez más cuidan de los nietos y nietas, estos también crecen y se hacen mayores. Es entonces puede aparecer la soledad.

 

 

La soledad en este periodo puede llegar un problema grave si no se reacciona a tiempo o se hacen cosas para paliarla.

En la Residencia Matacàs lo tenemos muy presente  y nos volcamos en nuestros residentes para que sientan bienestar físico, emocional y social. 

¿Qué proponemos?

Que se sientan acompañados ayudará a que este sentimiento no tenga presencia en sus vidas y consecuentemente mejore su salud y su estado de ánimo.

La compañía de los familiares es y seguirá siendo muy importante pero también lo es la de las personas que forman parte de su día a día como cuidadores y el resto de residentes.

Conversaciones, talleres, actividades físicas y mentales además de un buen ambiente son la clave para que las personas que viven en la residencia no se sientan solas.

El equipo de la residencia Matacàs prepara periódicamente un cuadro de actividades para todos los gustos y para todos los días de la semana que va desde la psicomotricidad y la gimnasia a los talleres de memoria, de dibujo, música y costura…

Uno de los que más gusta a todos es la terapia con animales de compañía en la que una vez por semana viene una terapeuta con sus perros, conejos, ratas… y trabaja con los residentes y residentas.

Esta terapia está especialment indicada para personas que tienen dificultades de relacionarse y, por lo tanto,  pueden caer más menudo en sentimientos de soledad.

El resultado de la terapia es un incremento de autoestima, se fomenta la participación, la interacción con el grupo y la comunicación social.

 

Si la autoestima se ve reforzada se afrontaran los días con más ilusión y ganas de vivir.

   Equipo de profesionales de la residencia Matacàs.

 

 

 

 

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